sábado, 12 de mayo de 2018

NADA QUE DEMOSTRAR




              Para Abdoulaye, André...y tod@s los que se atreven a imaginar , esforzarse y actuar por un Mundo un poco mejor.


Hace poco tiempo escuchaba esta frase: " No tener nada que demostrar. Esa es la verdadera libertad". Pensaba que  cuando se siente la necesidad de tener que estar justificándose por ser como eres , esa forma de sentir puede  estar hablando de nuestro sentimiento de inferioridad, de la necesidad de reconocimiento y la inseguridad personal que podemos estar sintiendo.

La verdadera libertad y la verdadera creatividad nace del sentimiento de no tener que demostrar nada a nadie, de dejar de buscar la aprobación de los demás, de dejar de medirse con los demás. Y de actuar como un@  siente que quiere hacerlo, asumiendo la responsabilidad de los propios actos y aprendiendo de nuestros errores. "Yo soy como soy" . Lo cual no implica renunciar a mejorarse como persona,pero desde una perspectiva interna : la de demostrarte muchas cosas y  tener la experiencia  de ir superandote a ti mism@.Es una cuestión de cambiar el enfoque, para centrarnos en otras prioridades, lo cual no es nada fácil.

Quizas este podria funcionar como un principio hacia la madurez personal. Sabiendo que la madurez tiene muchas caras y aristas y es un proceso que nos dura toda la vida.
Tod@s necesitamos sentirnos queridos y apreciados a lo largo de la vida, pero cuando somos niños o adolescentes necesitamos ademas  la aprobación de las personas a las que queremos  para poder sentirnos bien.

 A medida que nos vamos haciendo adult@s y atravesando etapas que nos permiten ir adquiriendo seguridad en nosotros mism@s, vamos dejando de buscar la aprobación parental o la de otras figuras similares, para poder empezar a vivir con la fuerza de los propios deseos.

Poder librarse de intentar "ser el deseo del otro". Lo que el otro desea para mi. Dejar de mirarse en el espejo de los otros para poder mirarse internamente, desde dentro y no desde fuera.
Eso no significa pasar de los otros, si no dejar de verlos como autoridades a las que deseo complacer o combatir , o con los que estoy constantemente midiendome para intentar sentir que no soy menos que él o ella, o no tengo "menos que"...

Y en la medida que podemos reconocer nuestros propios deseos, como diferenciados de los deseos ajenos, tambien podemos entender que el " otro" puede ser  "otro diferente" a mi. Admitir que lo que para el otr@ puede ser gozoso o placentero puede no serlo para mi. Y que la felicidad humana y la capacidad de goce no está hecha de una sola pieza e igual para todos, que  no tenemos que compartir las mismas formas de sentirnos bien ni de disfrutar de la vida,ni de darle sentido, sin que ello implique estar equivocad@. 

"Nadie puede decirte lo que tu sientes o deseas, mas que tú."Los demás te pueden acompañar u orientar en " el viaje" ,pero nadie puede andar por ti, ni dar tus pasos.Esos te pertenecen a ti. 

Ahora bien, nuestro deseo tiene que estar estructurado , para poder vivir en sociedad,  por las leyes éticas fundamentales que contemplen el limite de respetar los derechos ajenos, pero no mas que eso. Que un@ tiene que responsabilizarse de sus actos pero tiene que escuchar la voz interna de sus deseos para ver qué hace y cómo hace con ellos un pacto con la vida y con la realidad.
Entonces una persona puede concentrarse en  descubrir, reconocer e intentar alcanzar sus propias metas o deseos mas profundos en lugar de estar constantemente pendiente de lo ajeno.

Poner en juego nuestros deseos no significa que tengamos que lograrlos necesariamente, o no por lo menos de la forma que esperamos o planeamos. Cuando ponemos en juego nuestro deseo y nuestra energía y esfuerzo se concentra o focaliza en ello, algo se mueve en nuestras vidas de una manera u otra y nos devuelve un sentido distinto de nuestra existencia.

Lo significativo está en intentarlo, sabiendo que en ese camino el fracaso y el logro se dan de la mano muchas veces, y las circunstancias nos llevan por caminos inesperados. Del sendero que mueve los pasos de nuestros deseos surgirá el manantial vivificante de la vida. 

Sabremos que no todo es posible, y que cada apuesta que elijamos supone renunciar a algo, pues no se puede tener todo, hay que asumir que logremos lo que logremos, habrá siempre algo que nos faltará, por mucho que nos lo quieran vender de otro modo. Es prudente desconfiar de aquellos discursos o promesas que nos ofrecen tenerlo todo, suelen conducir a callejones sin salida.

Es precisamente el sentimiento de lo que nos "falta"lo que nos hace human@s , no para instalarnos en el sentimiento de impotencia, sino mas bien al contrario para poner en marcha nuestra capacidad de desear y de intentar alcanzar aquello que deseamos.

Por otro lado, aunque todo no se pueda ,aquello que un día creímos "imposible" se encuentra un poquito mas allá de nuestra " área de confort". Sabiendo que el esfuerzo, la perseverancia , la paciencia y la flexibilidad y el encontrarnos con compañeros de camino , complices en nuestro empeño, pueden ser nuestros más valiosos aliados.Tal vez entonces podríamos pasar del "nada que demostrar'  al "tengo mucho que sentir, que hacer , que crear o que vivir, y que compartir, además de pensar".

Beatríz Miralles Corredor.
Psicologa y Psicoterapeuta de Grupos.
bundaubarre@gmail.com
http://psicologabeamiralles.com/

3 comentarios:

  1. Muchas gracias por la reflexión. Sin duda, una de las mejores reflexiones que he leído en mi vida.

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  2. Muchas gracias, es muy movilizador... Para reflexionar...

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  3. Se parece mucho a algunos de mis textos, quizás por ese narcisismo me ha gustado ver escrito ESPEJO y AUTORIDADES para los mismos conceptos. Un placer dar con tus textos, a partir de ahora te seguiré. Mira por ejemplo el que titulé "Las autoridades": http://atalayero.blogspot.com/2017/06/esquizofrenia-de-la-prisa-las.html

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