sábado, 20 de enero de 2018

SOBRE METAFORAS Y NAUFRAGIOS







   
En una fábula de Esopo, cuenta que habiendo naufragado un hombre y estando ya en la orilla a salvo, arremete encolerizado contra la Mar, esta trasformada en una mujer le contesta; " Amigo no me culpes a mí ,sino a los vientos, porque yo soy por naturaleza tal y como ahora me ves, mientras que los vientos al caer sobre mí, me revuelven en  olas y me hacen feroz".[1]
En  la metáfora del naufragio la mar en su aspecto más angustiante toma protagonismo: La angustia a sucumbir, la caótica sensación de perecer, de que la vida se presenta a veces repleta de dudas o amenazas. No sé si será por los vientos que mueven las olas y las precipitan, quizás; pero la Mar como metáfora de la Vida y del Inconsciente humano,se presenta de vez en cuando vestida de inseguridades, de misterios, de angustia.
Y el agua, que es el origen ancestral y remoto de la vida , es también aquella que puede inundarnos, ahogarnos, hacernos zozobrar, perdernos en el abismo, con el beso atronador de la muerte. En esos instantes la muerte se viste de humedad extrema y de finales, nos mira a los ojos y nos recuerda su enigma.
      En otros momentos, la vida clama por bullir, se precipita enigmática, surge entre las olas, huele a magia.
Puede que muchas de las gotas que forman el “elixir de la vida”, se encuentren en la capacidad para generar ilusiones, deseos...para crear. Es el "aliento vital", que lucha por fluir más allá de los vientos desfavorables, que acechan y perpetúan la eterna dinámica de la vida y la muerte.
      No sé si el vacío ocupa el lugar del abismo, cuando alguien se siente naufragar y no sabe adónde asirse...la sensación de un "vacío vital"  nos deja también así, sin saber muy bien a qué aferrarnos en los momentos de desesperación.La cuestión del "sentido" en nuestra vida,  es algo fundamental en la existencia humana , que nos permite también poder trasformar la experiencia del sufrimiento.
  El agua que nos sostiene desde antes de nuestro nacimiento en el vientre de la madre, guarda un extraño equilibrio con la vida, que a veces nos ayuda a fluir por el río o por el mar, y otras nos invade la barca y amenaza con hacernos perecer sin poder llegar a la orilla... los náufragos saben del valor de la orilla y del poder emergente del agua y de los vientos.

 Mi gran respeto por todos aquellos que se han sentido naufragar, por los que intentaron llegar hasta la orilla y lo consiguieron y por todos aquellos que perecieron en el intento. Se puede "naufragar" en el mar y también en tierra firme.  Aquellos que llamamos locos, a veces en un tono despectivo, son grandes "náufragos" de la Realidad, que han luchado por salir a flote, y llegar hasta la orilla. Muchas veces, héroes y heroínas anónimas que han sobrevivido a muchos "cantos de sirenas", y a la deriva de su existencia, y que han sabido y luchado por llegar hasta la orilla, al otro lado del dolor y el sufrimiento, cuando la vida se ha tornado  para ellos difícil e incomprensible.
  Creo que necesitamos de las metáforas y de los símbolos en general, para poder manejarnos con los aspectos más enigmáticos, más complejos y difíciles de nuestra existencia. A través de ellos podemos navegar por muchos “ríos y mares” que de otro modo pudieran parecer intransitables...
  Me gustaría acabar estas líneas con una cita del Quijote, tal vez porque me conecta con mis ancestros . El caso es ,que me fascina ese “loco genial” que sabe mucho de “naufragios” en tierra firme y acaba sus aventuras y desventuras casi como “dejándose morir”; Y la genial sutileza de las frases ensartadas en la sabiduría popular , que expresa Sancho en sus discursos de persona llana , pero no por ello nada simple. De aquello que expresa entre llantos  en su despedida final a D. Quijote cuando  le dice : “ porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida, es dejarse morir , sin más ni más, sin que nadie lo mate, ni otras manos lo acaben que las de la melancolía...”[2].
  De este modo habla Sancho a un “naufrago” que se deja sucumbir en el abismo, sin más ni más... que dejarse llevar, como una renuncia... hay muchos modos  de abandonarse a la deriva, de dejarse morir y uno de ellos es olvidarse de vivir y de lo que ello significa.
      Cada cual que utilice las metáforas que quiera y las llene con sus propios significados como buenamente pueda y quiera hacerlo.
   ¡Por cierto, también los “vientos” ayudan a navegar, no sólo arrancan al mar violentas olas... dan movimiento ,sonido, vigor y fuerza a las “velas” y a  los “molinos” de las llanuras manchegas..!.

Beatríz Miralles. Psicóloga.
http://psicologabeamiralles.com/
                                 


                               


                       





[1] “El naufrago y el mar”. Fábulas de Esopo. Editorial Gredos. Pags. 86-87.
[2] “ Don Quijote de la Mancha”. Miguel de Cervantes”.Pág. 615. Editorial Espasa- Calpe.

POEMA DE MIRTA MEDICI

"No os deseo un año maravilloso donde todo sea bueno.  Es un pensamiento mágico utópico. Os deseo animo para mirarnos, y amar c...